Una de las cosas que más me cuestan cuando mis alumnos tienen el día graciosete es que no me puedo reír para evitar que abunden sobre el tema acerca del que están hablando. Toca poner la cara muy seria y cambiar de tema, pero hay veces que es mejor darse la vuelta y soltar la carcajada para no reventar.
CASO 1: LA NIÑA EXTREMADAMANTE BASTA
Viendo cómo es la madre (lo que habitualmente llamaríamos una "choni") no me extraña que la niña suelte esas perlitas. Y siempre sobre el mismo tema escatológico:
Caso 1A
NIÑA EXTEMADAMENTE BASTA: Profe, ¿puedo salir?
PROFA: Ya sabes que no podéis salir.
NEB: Pero es que quiero salir.
P: Si quieres beber agua, puedes beber del grifo que hay dentro de la clase.
NEB: No, no es eso.
P: ¿Entonces?
NEB: QUE QUIERO IR A CAGAR, ¿VALE?
Caso 1B
Un día distinto, la niña extremadamente basta, que debe de tomar Activia por un tubo, vuelve a pedirme ir al baño. Para evitar que dijera alguna burrada a causa de su desesperación, dejé que saliera. Cuando volvió...
NIÑO 1: ¿Por qué has tardado tanto?
NEB: Es que he ido a jiñar.
NIÑO 2: ¿Y eso qué es?
NEB: Pues qué va a ser, pareces tonto, ¡CAGAR!
CASO 2: LA NIÑA QUE SACA CONCLUSIONES RARAS
A los críos les encanta hacer preguntas personales, cuanto más mejor. Estábamos dando las habitaciones de una casa y para ello dibujé un plano de la mía, que sólo tiene un dormitorio.
NIÑA QUE SACA CONCLUSIONES RARAS: Entonces, ¿vives sola?
P: No, vivo con mi marido.
NQSCR: ¿Y por qué sólo tienes una habitación?
P: Porque mi casa es muy pequeña.
RESTO DE NIÑOS: Es que la gente casada duerme en la misma cama, no necesitan más.
NQSCR: ¿Y tus hijos, dónde duermen?
P: No tengo hijos.
NQSCR (en bajito a los otros niños): ¡Eso es porque no ha hecho el amor!
CASO 3: EL NIÑO QUE NECESITA UN ATLAS ANATÓMICO
En la puerta del aula donde doy clase hay un póster grandote de una silueta de un muñeco con piezas que se pueden pegar encima con blu-tack: huesos, músculos, órganos...
Por supuesto, las piezas de las vísceras son bastante esquemáticas y los intestinos son como una especie de espaguetis gordos. El intestino grueso termina donde todos sabemos, pero la verdad es que en el dibujo tiene una forma bastante sospechosa.
NQNUAA: ¡Profe, mira, eso es la chorra!
P: Eeeh... nooo... no es eso...
NQNUAA: ¡Que sí, que sí, que es la chorra!
P: No. El dibujo es del aparato digestivo, y eso es el final del intestino grueso, seguro que lo habéis dado en clase, se llama recto y...
NQNUAA: ¡Que no, profe, que es la chorra! ¡Los niños tenemos chorra!
P: A ver, Rodrigo, ¿no puedes llamarlo de otra manera?
NQNUAA: ¡Es que es la chorra!
Me doy por vencida...
miércoles, 15 de febrero de 2012
lunes, 28 de noviembre de 2011
Jardines
Hacía mucho que no escribía, y la verdad es que tengo unas cuantas anécdotas que merecen ser publicadas, pero por falta de tiempo están esperando mejor ocasión. Sin embargo, hoy he tenido una de las buenas. De ésas en las que te metes y no sabes cómo salir.
PROFA: Fact and fiction. Could you please tell me three examples of each one?
ALUMNO CÁNDIDO: Fiction, for example... Star Wars, Harry Potter, Jason and the Argonauts... and fact... errr... la Biblia.
PROFA: Bueno, la Biblia igual podría ir en un lugar intermedio entre fact y fiction.
El alumno cándido y el resto me miran como si yo fuera un extraterrestre de fiction.
ALUMNO CÁNDIDO: Pero lo que cuenta la Biblia es real, ¿no?
PROFA: Sí, bueno, es real... pero hay hechos que están ficcionados, sobre todo del Antiguo Testamento, como lo de Noé y...
ALUMNO CÁNDIDO: ¡A nosotros nos dicen que es real!
OTRO ALUMNO: ¡La Biblia es real!
OTRO ALUMNO MÁS: ¡Eso nos han dicho en clase de religión?
PROFA: ¿Sabéis qué? No me hagáis caso. La Biblia es real, faltaría más. Olvidad lo de los hechos ficcionados. So... any more examples we could write under the headline "fact"? How about "newspapers"?
ALUMNA LISTILLA: Pues no, los periódicos son ficción porque los periodistas mienten.
PROFA: Esto... como os habéis portado bien, podéis recoger y salir.
Pa' qué discutir.
PROFA: Fact and fiction. Could you please tell me three examples of each one?
ALUMNO CÁNDIDO: Fiction, for example... Star Wars, Harry Potter, Jason and the Argonauts... and fact... errr... la Biblia.
PROFA: Bueno, la Biblia igual podría ir en un lugar intermedio entre fact y fiction.
El alumno cándido y el resto me miran como si yo fuera un extraterrestre de fiction.
ALUMNO CÁNDIDO: Pero lo que cuenta la Biblia es real, ¿no?
PROFA: Sí, bueno, es real... pero hay hechos que están ficcionados, sobre todo del Antiguo Testamento, como lo de Noé y...
ALUMNO CÁNDIDO: ¡A nosotros nos dicen que es real!
OTRO ALUMNO: ¡La Biblia es real!
OTRO ALUMNO MÁS: ¡Eso nos han dicho en clase de religión?
PROFA: ¿Sabéis qué? No me hagáis caso. La Biblia es real, faltaría más. Olvidad lo de los hechos ficcionados. So... any more examples we could write under the headline "fact"? How about "newspapers"?
ALUMNA LISTILLA: Pues no, los periódicos son ficción porque los periodistas mienten.
PROFA: Esto... como os habéis portado bien, podéis recoger y salir.
Pa' qué discutir.
martes, 18 de octubre de 2011
Niños distintos, misma lógica
Ayer empecé a dar clase a un grupo de niños de 7 años muy curioso: el grupo se autorregula con una facilidad pasmosa, de modo que los niños buenos e interesados en la clase se ponen todos juntitos alrededor de una mesa y los niños cabritos y revoltosos se colocan alrededor de otra, aunque luego, a lo largo de la clase, se levanten millones de veces.
Una vez había conseguido que todos estuvieran más o menos sentaditos y haciendo un dibujo, me empieza a sonar el móvil. Voy corriendo a rechazar la llamada, pero los niños ya se habían distraído (y eso que ya he quitado el tono de "Dexter").
NIÑA: A la teacher la llama su nooooviooooo, a la teacher la llama su nooooviooooo...
PROFA: Mi novio no, mi marido.
NIÑA: ¿Así que tienes hijos?
Entre las presiones familiares y las de mis alumnos, voy a tener que empezar a planteármelo.
Una vez había conseguido que todos estuvieran más o menos sentaditos y haciendo un dibujo, me empieza a sonar el móvil. Voy corriendo a rechazar la llamada, pero los niños ya se habían distraído (y eso que ya he quitado el tono de "Dexter").
NIÑA: A la teacher la llama su nooooviooooo, a la teacher la llama su nooooviooooo...
PROFA: Mi novio no, mi marido.
NIÑA: ¿Así que tienes hijos?
Entre las presiones familiares y las de mis alumnos, voy a tener que empezar a planteármelo.
lunes, 26 de septiembre de 2011
¡Ánimo, profe novato!
Yo antes era una firme defensora de aquella idea de que un buen profesor logra suscitar en sus alumnos interés en la materia que fuera. Ahora me conformo con que, como profe, alguno de mis alumnos me haga caso. Y es que algo de materia prima tiene que haber. Al igual que a mí no hubo profesor en el instituto que me hiciera interesarme por las derivadas y las integrales, por muy útiles que sean, hay alumnos que cierran sus oídos y entendimientos a cal y canto si no le encuentran la gracia a lo que el profesor les está contando. Aunque sea un erudito y un hábil comunicador.
Este curso todavía no he empezado a dar clases. Eso sucederá, probablemente, la semana que viene. Pero resulta que mi señor marido ha tenido que abrazar la docencia y ha empezado hoy a dar clases de algo que, en principio, gusta a todo el mundo: música. Es verdad que la teoría musical puede resultar un poco densa, pero para un estudiante de técnico de sonido lo veo fundamental. Igual que la teoría del color en TV para un realizador. Igual que otras muchas cosas bastante apestosas para cualquier profesional.
A lo que iba, hoy mi señor marido se ha presentado delante de 10 canis que aspiran a mover vúmetros y sujetar pértigas (después de lo que me ha contado, juraría que no aspiran a más) y les ha empezado a hablar sobre lenguaje musical junto con un power point muy chulo y lleno de ejemplos de musiquitas varias que le ha llevado dos días de trabajo.
CANIS: Eso ya lo dimos en la ESO.
PROFE: Pero viene en el temario. Tengo que darlo. Comprendo que es un petardo, pero es lo que hay.
El resto de la hora los alumnos se dedicaron a escudriñar el aire en busca de moscas con las que distraerse. Y al terminar la clase, mi señor marido me llamó.
PROFE: Esto es horrible. Ha sido una experiencia fatal. Debo de ser el profesor más coñazo del mundo.
PROFA: Vete acostumbrando... ¿Cómo te crees que me sentía yo el año pasado después del grupo de niños cabrones?
PROFE: Es que me han dicho que, como lo que están estudiando es FP, que la teoría no les interesa. Que sólo quieren asignaturas prácticas.
PROFA: Pues nada, el próximo día les pones delante un piano y hala, a tocar se ha dicho.
PROFE: Les he dicho que sin teoría no hay práctica y encima me han mirado mal. Menos mal que el módulo ocupa sólo unas horas.
PROFA: Si fueran más pequeños, todavía podría entender que tú debieras cambiar tu estilo docente. Pero ya son grandecitos. Si les interesa atender, bien. Si no, pues nada, tú das la materia por sabida, va para examen y que se jodan. Que ya está bien de chorradas.
¡Ánimo, profe! ¡Que les den a los canis! A mí me enseñas mucho todos los días.
Este curso todavía no he empezado a dar clases. Eso sucederá, probablemente, la semana que viene. Pero resulta que mi señor marido ha tenido que abrazar la docencia y ha empezado hoy a dar clases de algo que, en principio, gusta a todo el mundo: música. Es verdad que la teoría musical puede resultar un poco densa, pero para un estudiante de técnico de sonido lo veo fundamental. Igual que la teoría del color en TV para un realizador. Igual que otras muchas cosas bastante apestosas para cualquier profesional.
A lo que iba, hoy mi señor marido se ha presentado delante de 10 canis que aspiran a mover vúmetros y sujetar pértigas (después de lo que me ha contado, juraría que no aspiran a más) y les ha empezado a hablar sobre lenguaje musical junto con un power point muy chulo y lleno de ejemplos de musiquitas varias que le ha llevado dos días de trabajo.
CANIS: Eso ya lo dimos en la ESO.
PROFE: Pero viene en el temario. Tengo que darlo. Comprendo que es un petardo, pero es lo que hay.
El resto de la hora los alumnos se dedicaron a escudriñar el aire en busca de moscas con las que distraerse. Y al terminar la clase, mi señor marido me llamó.
PROFE: Esto es horrible. Ha sido una experiencia fatal. Debo de ser el profesor más coñazo del mundo.
PROFA: Vete acostumbrando... ¿Cómo te crees que me sentía yo el año pasado después del grupo de niños cabrones?
PROFE: Es que me han dicho que, como lo que están estudiando es FP, que la teoría no les interesa. Que sólo quieren asignaturas prácticas.
PROFA: Pues nada, el próximo día les pones delante un piano y hala, a tocar se ha dicho.
PROFE: Les he dicho que sin teoría no hay práctica y encima me han mirado mal. Menos mal que el módulo ocupa sólo unas horas.
PROFA: Si fueran más pequeños, todavía podría entender que tú debieras cambiar tu estilo docente. Pero ya son grandecitos. Si les interesa atender, bien. Si no, pues nada, tú das la materia por sabida, va para examen y que se jodan. Que ya está bien de chorradas.
¡Ánimo, profe! ¡Que les den a los canis! A mí me enseñas mucho todos los días.
jueves, 4 de agosto de 2011
De vuelta
Una de mis escasas lectoras me preguntaba en un comentario a la entrada anterior qué iba a hacer ahora con el blog, estando retirada temporalmente de la docencia. En principio tenía idea de colgar dibujos y moneces que han ido saliendo cuando he hecho limpieza de mi cartera y poner alguna anécdota menor. Peeero...
Me las prometía muy felices en agosto: nada de trabajo en ningún sentido. Sin embargo, mi suegra se encargó de encontrarme un alumno. Su vecino de arriba lleva cuatro para septiembre, entre ellas inglés, y luego tiene el examen de selectividad. O PAU, como dicen ahora (a este paso voy a sonar tan rancia como mis padres cuando hablaban de la reválida). Así que ahí estoy, tratando de prepararlo para dentro de un mes. Teniendo en cuenta que el chaval no tiene demasiadas ganas de estudiar (ya me saltó hace dos días con un "el jueves no") y que se dispersa fácilmente, creo que el milagro no va a suceder. Pero como me pagan por intentarlo, pues eso... lo estoy intentando.
Recopilé exámenes de selectividad de años pasados y me presenté en su casa con uno facilito para ir viendo qué necesita practicar. Él me había dicho que le faltaba vocabulario. Yo me imaginé que sería algo más. "Algo", qué ingenua.
Pongamos que el texto es el cuento de Caperucita. Le digo que lo lea y que me cuente, en español y con sus palabras, lo que dice el texto. Respuesta:
"Pues es una señora que se llama Caperucita o algo así, que vive con su abuelita y tiene un lobo de mascota, y entonces un día hace pasteles, va por el bosque, invita a un cazador a té con pastas, se van al campo de tiro vestidos con un camisón y ya no he entendido lo del último párrafo".
Triple Facepalm...
Me las prometía muy felices en agosto: nada de trabajo en ningún sentido. Sin embargo, mi suegra se encargó de encontrarme un alumno. Su vecino de arriba lleva cuatro para septiembre, entre ellas inglés, y luego tiene el examen de selectividad. O PAU, como dicen ahora (a este paso voy a sonar tan rancia como mis padres cuando hablaban de la reválida). Así que ahí estoy, tratando de prepararlo para dentro de un mes. Teniendo en cuenta que el chaval no tiene demasiadas ganas de estudiar (ya me saltó hace dos días con un "el jueves no") y que se dispersa fácilmente, creo que el milagro no va a suceder. Pero como me pagan por intentarlo, pues eso... lo estoy intentando.
Recopilé exámenes de selectividad de años pasados y me presenté en su casa con uno facilito para ir viendo qué necesita practicar. Él me había dicho que le faltaba vocabulario. Yo me imaginé que sería algo más. "Algo", qué ingenua.
Pongamos que el texto es el cuento de Caperucita. Le digo que lo lea y que me cuente, en español y con sus palabras, lo que dice el texto. Respuesta:
"Pues es una señora que se llama Caperucita o algo así, que vive con su abuelita y tiene un lobo de mascota, y entonces un día hace pasteles, va por el bosque, invita a un cazador a té con pastas, se van al campo de tiro vestidos con un camisón y ya no he entendido lo del último párrafo".
Triple Facepalm...
miércoles, 13 de julio de 2011
Leche, cacao, avellanas y azúcar
La siguiente anécdota no tiene mucho que ver con los niños. Pobres, ellos estaban tan tranquilos en su taller de cocina haciendo tostadas con Nocilla decoradas con nata y Lacasitos. No, esta vez ha sido mi jefa, que estaba echándome una mano para que los críos no montaran mucho cristo con el chocolate.
JEFA: Yo me voy a untar una rebanada. ¿Tú quieres?
PROFA: No, que mañana la báscula me manda al garete.
JEFA: Bueno, si quieres una, sírvete tú misma.
PROFA: Tranquila, puedo pasar sin ello.
JEFA: Poder, podrás. Pero serás menos feliz.
Snif, snif.
JEFA: Yo me voy a untar una rebanada. ¿Tú quieres?
PROFA: No, que mañana la báscula me manda al garete.
JEFA: Bueno, si quieres una, sírvete tú misma.
PROFA: Tranquila, puedo pasar sin ello.
JEFA: Poder, podrás. Pero serás menos feliz.
Snif, snif.
lunes, 11 de julio de 2011
El gato
Hace un par de semanas estaba jugando en el patio con los niños y apareció por allí un gato que se había colado de la calle.
NIÑOS: ¡Gato! ¡Gato! ¡Hola, gato!
Por supuesto, el gato no hizo ni puñetero caso. En esto que se me ocurrió vacilar un poco a los críos.
PROFA: Es que los gatos no entienden el español. Tenéis que hablarle en inglés. Hay que decirle "cat, cat!"
NIÑOS: Cat! Cat! Hello, cat!
Casualidades que suceden, el gato vino hacia nosotros. Viendo que iba a ser imposible continuar con la broma (capaces son estos niños de pedirme que el gato hable) decidí volver hacia el interior del cole y dejar que se olvidaran del tema del gato angloparlante.
El caso es que hoy, durante la hora de la piscina, vi que unos cuantos niños se apoyaban en una valla del patio. Me acerqué y pude oír:
NIÑOS: Gat! Gat!
PROFA: Chicos, así el gato no se va a enterar de nada. Tiene que ser "cat", no "gat".
NIÑA 1: ¡Es verdad! Cat! Cat!
NIÑO 1: Pues no viene.
PROFA: No sé qué pasará. Igual no os oye.
NIÑA 1: Este gato no se entera. Le estoy diciendo "cat, let's go!" y ni caso.
NIÑO 2: Cat! Cat!
NIÑA 1: Ya sé lo que pasa. ¡Este gato es sordo!
NIÑA 2: ¡Claro! ¡Como mi abuela!
Yo juraría que se hacía el sordo...
NIÑOS: ¡Gato! ¡Gato! ¡Hola, gato!
Por supuesto, el gato no hizo ni puñetero caso. En esto que se me ocurrió vacilar un poco a los críos.
PROFA: Es que los gatos no entienden el español. Tenéis que hablarle en inglés. Hay que decirle "cat, cat!"
NIÑOS: Cat! Cat! Hello, cat!
Casualidades que suceden, el gato vino hacia nosotros. Viendo que iba a ser imposible continuar con la broma (capaces son estos niños de pedirme que el gato hable) decidí volver hacia el interior del cole y dejar que se olvidaran del tema del gato angloparlante.
El caso es que hoy, durante la hora de la piscina, vi que unos cuantos niños se apoyaban en una valla del patio. Me acerqué y pude oír:
NIÑOS: Gat! Gat!
PROFA: Chicos, así el gato no se va a enterar de nada. Tiene que ser "cat", no "gat".
NIÑA 1: ¡Es verdad! Cat! Cat!
NIÑO 1: Pues no viene.
PROFA: No sé qué pasará. Igual no os oye.
NIÑA 1: Este gato no se entera. Le estoy diciendo "cat, let's go!" y ni caso.
NIÑO 2: Cat! Cat!
NIÑA 1: Ya sé lo que pasa. ¡Este gato es sordo!
NIÑA 2: ¡Claro! ¡Como mi abuela!
Yo juraría que se hacía el sordo...
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