El miércoles viví una situación un tanto incómoda a la salida del colegio. Iba camino de la verja cuando llegaron tres mamás, tres, concretamente las madres de mis tres mejores alumnos.
MADRE ATHOS: Queremos hablar contigo.
MADRE PORTHOS: Sí.
MADRE ARAMIS: Sólo si tienes un rato.
PROFA: Bueno, tengo algo de prisa, pero decidme...
MADRE ATHOS: Es que nos han dicho los niños que hay unos compañeros que se portan mal.
PROFA: Sí, hay tres niñas que dan bastante lata.
MADRE PORTHOS: Ya, pero es que por lo visto cuando ellas se portan mal los castigas a todos.
PROFA: La semana pasada no estuve yo, así que no puedo responder por lo que hiciera mi sustituta..
MADRE PORTHOS: No, no, no, esto fue el lunes.
PROFA: Sí, el lunes paré la clase completamente durante cinco minutos para que los niños que se portan mal vean cómo les afecta a los alumnos buenos.
MADRE ATHOS: Pero eso que eso no es justo, porque si nuestros niños se portan bien no sé por qué tienes que castigarlos.
PROFA: Ya se lo he explicado. Lo que no puedo es estar atendiendo a sus hijos exclusivamente mientras los demás dan brincos por las mesas. Llega un momento que hay que parar la clase completa.
MADRE PORTHOS: Es que si vas a estar en ese plan, los niños no van a aprovechar la clase y yo no quiero pagar un dinero para que mi niña esté castigada.
MADRE ARAMIS: Mi hijo, la verdad, está muy contento, así que no creo que el problema sea tuyo...
PROFA: Yo hago lo que puedo. Mi empresa está enterada y los padres de esos niños también, porque les he mandado notas en la agenda.
MADRE ATHOS: Pues habla con ellos personalmente.
PROFA: Con todos los respetos, esa no es la manera correcta de proceder. Concretamente en este caso yo no puedo hablar con los padres porque todas las comunicaciones han de ser a través de la empresa. De hecho ahora mismo yo no debería estar aquí hablando con vosotras, pero me quedo por educación y por explicarme.
MADRE ATHOS: Es que a esos padres habría que decirles que desapunten a los niños de clase de inglés y los apunten a otra cosa.
PROFA: Si estoy de acuerdo en que esos niños no pintan nada en mi clase, pero yo no soy quién para decirle a unos padres a qué actividad apuntar a sus hijos.
MADRE PORTHOS: Bueno, bueno, lo que está claro es que si esto sigue así, mi hija el año que viene no vendrá a clase de inglés.
MADRE ARAMIS: Yo sí quiero que mi hijo siga, pero la verdad, no me gusta que tenga que estar castigado por culpa de otros.
MADRE ATHOS: Así que ya sabes, haz algo.
Lo que debería haber hecho:
PROFA: ¡Váyanse a tomar por culo! ¿Son ustedes docentes? No, ¿verdad? ¿Qué cojones saben sobre cómo llevar un grupo en el que la mitad de los niños van obligados y son unos salvajes? ¿Por qué coño no se preocupan de que sus hijos sean felices y no de una soplapollez como es el hecho de que haya castigado a toda la clase CINCO PUTOS MINUTOS? ¡Hala, adiós! ¡Y ahora, pongan una queja!
Lo cual habría tenido una ventaja: me habrían echado de esta mierda de trabajo.
Lo que hice:
PROFA: Transmitiré sus quejas a mi empresa. Gracias, buenas tardes.
Vamos, que hice el tonto.
viernes, 9 de marzo de 2012
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